Fernando III de Castilla (Fernando III el Santo, San Fernando)


Heredó de su tío Enrique la corona de Castilla (1217) y de su padre, Alfonso IX, el de León. Esa unión perduró siempre y no volvieron a separarse. Bajo su mando la Reconquista recibió un gran impulso y el avance cristiano por los reinos musulmanes fue enorme. Tomó el valle del Guadalquivir, zona de gran valor estratégico y símbolo del poderío islámico, y conquistó Córdoba (1236), Jaén (1246) y Sevilla (1248). Su aprecio por el arte fue enorme. Hizo consagrar como cristiana la Mezquita de Córdoba (nueva catedral) así la preservaba de ser destruida, e inició la construcción de las catedrales de León y Burgos, joyas del gótico.